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Inteligencia Emocional en los niños

Por Gimena Soba

Lic. En Comunicación Social, Coach Ontológico y mamá emprendedora.

Las emociones, están presentes en cada minuto de nuestro día a día. Se mezclan, se camuflan, se disfrazan, las entendemos, las rechazamos, las superamos, las dejamos de lado… siempre están ahí. En nosotros y en los otros. Nosotros, “los grandes” a veces podemos expresarlas, en otros casos, ni siquiera eso… No te pasa que de golpe te sentís “rar@”  y no sabés la razón?. Bien, ahora  imagina la cabecita de tu hij@.

El identificar, comprender y regular las emociones es una base fundamental para que nuestros hijos se desenvuelvan de una manera más cómoda y feliz en la vida.

Como padres, debemos acompañar a nuestros hijos con mensajes claros que los inviten a identificar “eso” que están sintiendo y buscar con ellos, la manera de controlarlo.

Reconociendo las emociones básicas

Es muy importante ayudarlos, ya sea que estén en etapa de poder expresarse con palabras o no, a que puedan detectar e identificar las emociones más básicas: estoy triste, estoy contento, tengo miedo, estoy enojado, etc.

Hay un montón de formas para poder ayudarles de acuerdo a sus edades y habilidades: mediante fotos de rostros, dibujitos que hagamos con ellos, preguntándoles qué les pasa, si están tristes o por qué creen ellos que el otro lo está… Este es un modo perfecto para que aprendan a reconocer sus emociones poco a poco y también las de los demás, y sobre todo, comenzar a desarrollar la empatía.

En las siguientes columnas estaré brindándoles tips, juegos y muchos recursos para que puedas usarlos en casa y adaptarlos a tus posibilidades y necesidades.

Las emociones y sus razones

Bucear con nuestros hijos en el porqué de sus emociones es una forma de hacerlos más independientes y seguros de sí mismos. Por ejemplo, mi hijo Juanchi de 4 años  me expresa siempre que tiene miedo a la oscuridad. La pregunta acertada: Y qué es lo que te da miedo de la oscuridad? Lo ayuda a relacionar ese miedo con “un algo”: “me da miedo quedarme a oscuras por si aparece un monstruo”. Ahí, de acuerdo a la respuesta, tendremos más información para trabajar con ellos referente a lo que les provoca esa emoción y ahondar en las razones.

Desarrollar su empatía siempre

Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar junto a ellos, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer continuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta sus opiniones y sentimientos. Algo muy importante es poder reflexionar juntos mediante diferentes preguntas: Cómo creés que se sintió el primo luego de que le gritaste? Por qué te parece que está llorando tu hermana? Creés que mamá está contenta hoy?

Chequear si se entendió el mensaje

Algo de lo que siempre hablamos loa Coach’s, es de “la escucha activa” o “la escucha poderosa” (el escuchar con todos los sentidos prestando atención a los gestos, a las reacciones, a la congruencia entre lo que se dice y como lo expresa la gestualidad corporal). Ejemplo: Si nuestros niños nos están diciendo que están felices, su cuerpo debe transmitir esa emoción a través de sus hombros y cabeza en alto, a través de una sonrisa o algún otro elemento que nos haga saber que lo que dice, es realmente así. En cambio, si detrás de un “si mamá, estoy feliz” el niño tiene cara de tristeza, la cabeza gacha, se retrae, es evidente que la emoción que está experimentando no es la real. Debemos hablarles claro, despacio, frente a frente y terminando las frases con un “querés que sigamos hablando del tema?”, estás de acuerdo con lo que dije?”, “yo mamá, siento que hay algo que no está del todo claro, por qué no me lo cuentas otra vez”.

Incentivarlos a expresar sus emociones

Para fomentar la inteligencia emocional es vital que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en palabras, todo aquello que les preocupa, que los hace felices, lo que no les gusta, etc. La casa y la escuela serán siempre los primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida. Si les ofrecemos comodidad para que puedan expresarse con naturalidad en los demás escenarios, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.

Saber comunicarse y reconocer emociones propias y ajenas son, sin duda, imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad a través de la educación en inteligencia emocional.

Si te gustó el artículo y deseas saber más, te dejo mi info para que puedas contactarme. Con gusto responderé a todas tus inquietudes. También te invito a que propongas temas para los próximos artículos junto a la web de MAMÁS EN URUGUAY.

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